Una anècdota
Hoy he conocido a José María Villegas, un español que estuvo cuatro años prisionero en Mauthausen, que sobrevivió y vive actualmente en Uruguay.
Al estrecharle la mano no he podido evitar un sentimiento de profundo respeto y admiración por una persona que vivir el nazismo en persona, que sufrió lo indecible y que debió ver morir a decenas, a cientos de compañeros.
Hoy vivimos muy alejados de esa realidad, de esa historia. En nuestro país se ha anestesiado el recuerdo del sufrimiento de la deportación y de la dictadura. Me pregunto si esa distancia, ese adormecimiento general influyen en la falta de sensibilidad hacia el sufrimiento que muchas veces demostramos en nuestra sociedad. Hablamos de pateras, de prisiones y de otros espacios oscuros de nuestra democracia sin pensar en el dolor que llevan aparejados. Manejamos cifras, datos sin sentir ninguna empatía hacia los que sufren.
Quizás solamente eso ya justifica la recuperación de la memoria de la deportación que llevamos a cabo entre la Universidad, el Programa del Memorial y el Amical de Mauthausen. Revisitar ese sufrimiento puede ayudarnos a ser una sociedad de individuos más solidarios, más humanos y más más conscientes de los males que nuestro sistema genera.
Al estrecharle la mano no he podido evitar un sentimiento de profundo respeto y admiración por una persona que vivir el nazismo en persona, que sufrió lo indecible y que debió ver morir a decenas, a cientos de compañeros.
Hoy vivimos muy alejados de esa realidad, de esa historia. En nuestro país se ha anestesiado el recuerdo del sufrimiento de la deportación y de la dictadura. Me pregunto si esa distancia, ese adormecimiento general influyen en la falta de sensibilidad hacia el sufrimiento que muchas veces demostramos en nuestra sociedad. Hablamos de pateras, de prisiones y de otros espacios oscuros de nuestra democracia sin pensar en el dolor que llevan aparejados. Manejamos cifras, datos sin sentir ninguna empatía hacia los que sufren.
Quizás solamente eso ya justifica la recuperación de la memoria de la deportación que llevamos a cabo entre la Universidad, el Programa del Memorial y el Amical de Mauthausen. Revisitar ese sufrimiento puede ayudarnos a ser una sociedad de individuos más solidarios, más humanos y más más conscientes de los males que nuestro sistema genera.

